¿Qué hace que un viaje de incentivo deje huella? ¿El destino, el programa o las experiencias que se viven durante el recorrido?
Para Raquel Sánchez, directora de Viajes de Incentivo de BCD Meetings & Events, la respuesta va mucho más allá de lo espectacular. En un momento en el que las empresas buscan generar vínculos más sólidos con empleados, clientes y colaboradores, los viajes de incentivo se han consolidado como una herramienta estratégica capaz de transmitir cultura corporativa, reforzar valores y crear conexiones auténticas.
En esta entrevista, Raquel comparte su visión sobre la evolución de los programas de incentivo, el papel de la emoción en el diseño de experiencias memorables y las claves para conseguir que un viaje siga generando impacto mucho después del regreso.
Os invitamos a descubrir la entrevista completa.
Entrevista de El Publicista a Raquel Sánchez Nieto, Directora de Viajes de incentivo de BCD M&E
Durante años, el viaje de incentivo se entendió principalmente como un premio. ¿En qué momento empezó a convertirse en una herramienta estratégica de cultura, vínculo y construcción de marca?
El viaje de incentivo dejó de ser solo un premio cuando las empresas entendieron que las experiencias generan un impacto mucho más duradero que las recompensas económicas. Hoy es una herramienta estratégica para fortalecer relaciones, impulsar la fidelización y convertir los valores de marca en experiencias reales y memorables. Ya sea para reforzar equipos o estrechar vínculos con clientes, las experiencias compartidas generan conexiones más sólidas y duraderas.
En una época en la que casi todo se fotografía, se comparte y se olvida rápidamente, ¿qué necesita una experiencia de viaje para permanecer en la memoria cuando ya no quedan stories que publicar?
El verdadero valor de un viaje no está en las stories que genera, sino en los recuerdos que deja. Cuando un viaje emociona, sorprende, conecta a las personas o acerca a una cultura de forma auténtica, trasciende el momento y se convierte en un recuerdo duradero. Porque lo que permanece en el tiempo no es lo que se publica, sino lo que se vive.
¿Qué diferencia existe entre organizar un viaje espectacular y diseñar una experiencia verdaderamente relevante para quienes participan en ella?
Un viaje espectacular puede impresionar; una experiencia relevante consigue emocionar y permanecer en el recuerdo. Aunque solemos asociar lo espectacular a grandes destinos y altos presupuestos, lo que realmente genera impacto es diseñar experiencias personalizadas, pensadas para cada público y alineadas con los objetivos que se persiguen. Son los momentos de conexión, las emociones compartidas y los detalles con significado los que transforman un gran viaje en una experiencia inolvidable.
Se habla mucho de personalización, pero un viaje de incentivo suele dirigirse a grupos formados por personas con edades, intereses y expectativas muy diferentes. ¿Cómo se diseña una experiencia colectiva sin caer en una propuesta uniforme?
La clave está en encontrar un equilibrio entre lo colectivo y lo individual. Aunque el viaje tenga unos objetivos comunes y una narrativa compartida, es importante diseñar una programación flexible que permita a cada participante vivir la experiencia a su manera. Esto puede lograrse ofreciendo distintos tipos de actividades, momentos de elección o propuestas que respondan a perfiles e intereses diversos. No todas las personas disfrutan de lo mismo ni buscan lo mismo en un viaje de incentivo, por lo que el éxito está en crear una experiencia inclusiva en la que cada uno encuentre algo que le aporte valor, sin perder el sentimiento de grupo ni el propósito común del viaje.
¿Hasta qué punto debe hacerse visible la marca durante el viaje? ¿Existe el riesgo de que una presencia corporativa excesiva reste autenticidad a la experiencia?
La marca debe estar presente, pero de forma coherente y natural. En un viaje de incentivo, lo importante no es que los participantes vean el logo constantemente, sino que vivan los valores y la cultura de la empresa a través de la experiencia. Cuando la presencia corporativa es excesiva o demasiado visible, existe el riesgo de que el viaje se perciba como una acción de comunicación más que como un reconocimiento genuino. En cambio, cuando la marca se integra de manera sutil en los contenidos, las actividades y los momentos compartidos, el impacto suele ser mucho más auténtico y duradero. Al final, las personas recuerdan cómo se sintieron durante la experiencia, y es esa emoción la que acaba fortaleciendo su vínculo con la marca.
¿Qué debería definir primero una empresa antes de elegir el destino: el lugar al que quiere llevar a sus invitados o la emoción que quiere provocar en ellos?
Antes de elegir el destino, una empresa debería definir qué quiere que sientan, recuerden o se lleven los participantes de la experiencia. La emoción y el objetivo deben ser el punto de partida, porque son los que determinan qué tipo de viaje tiene sentido diseñar. No es lo mismo buscar inspirar, fortalecer vínculos entre equipos, reconocer el esfuerzo o fomentar la innovación. El destino debe ser una consecuencia de esa estrategia, no al revés. Cuando se empieza por el lugar, existe el riesgo de construir una experiencia atractiva pero poco alineada con el propósito; cuando se empieza por la emoción que se quiere provocar, el viaje adquiere significado y genera un impacto mucho más duradero. Además, el conocimiento del cliente es muy relevante en estos casos, especialmente si tienen un histórico. No todos los destinos valen para todos los clientes, y es fundamental tenerlo en cuenta.
El lujo ya no se asocia únicamente con lo exclusivo o lo costoso. ¿Qué significa hoy crear una experiencia premium y qué nuevos códigos están sustituyendo a los tradicionales?
Una experiencia premium no se define tanto por el lujo ostentoso o por el coste, sino por la capacidad de ofrecer momentos memorables, auténticos y cuidadosamente diseñados. Cada vez cobran más importancia aspectos como la personalización, el acceso a experiencias únicas, el bienestar, la sostenibilidad o la conexión con la cultura local. El nuevo lujo tiene más que ver con disponer de tiempo de calidad, vivir algo que no está al alcance de cualquiera o sentirse especialmente valorado que con alojarse en el hotel más exclusivo.
¿Qué señales os permiten detectar que una experiencia responde de verdad a los valores de una marca y no es simplemente un viaje atractivo con su logotipo incorporado?
La diferencia está en la intención. Cuando una experiencia refleja de verdad los valores de una marca, estos se perciben en cada decisión del viaje: desde el destino elegido hasta las actividades, la forma de relacionarse con los participantes o el impacto que se quiere generar. Si al eliminar el logotipo la experiencia sigue transmitiendo la esencia de la marca, entonces hay una conexión auténtica. Si no, probablemente se trate solo de un viaje atractivo bien decorado.
¿Cómo han cambiado las expectativas de empleados, clientes y colaboradores ante este tipo de iniciativas? ¿Son hoy más exigentes, más conscientes o también más difíciles de sorprender?
Las expectativas han evolucionado significativamente porque las personas viajan más, tienen acceso a más experiencias y valoran aspectos diferentes a los de hace unos años. Hoy son, sin duda, más exigentes y más conscientes: buscan autenticidad, personalización, sostenibilidad y propuestas que les aporten algo más que un simple viaje. También es cierto que sorprender es cada vez más difícil, pero no porque se necesiten experiencias más espectaculares, sino porque se espera que sean más relevantes. Lo que realmente genera impacto ya no es solo el destino, sino la capacidad de crear momentos con significado, que conecten con los intereses de los participantes y les hagan sentir reconocidos y valorados de una forma genuina.
Frente a la obsesión por acumular actividades, ¿están ganando terreno los viajes con menos estímulos, más tiempo y una conexión más profunda con el destino?
Sí, cada vez vemos más interés por experiencias que priorizan la calidad frente a la cantidad. Durante años existió cierta tendencia a llenar la agenda de actividades para maximizar el tiempo disponible, pero hoy muchas empresas entienden que una experiencia memorable también necesita espacios para disfrutar, descubrir y
conectar con el entorno sin prisas. Esto no significa hacer menos, sino diseñar mejor: combinar momentos de actividad con otros de pausa, interacción y exploración personal. Esa conexión más profunda con el destino, las personas y la propia experiencia suele generar un recuerdo mucho más auténtico y duradero que una agenda saturada de estímulos.
La sostenibilidad puede condicionar desde el transporte hasta la elección de proveedores o actividades. ¿Cómo se integra sin convertirla en una renuncia para el participante ni en un mero argumento de comunicación para la empresa?
Debe integrarse como un criterio de diseño, no como una limitación ni como un mensaje publicitario. La clave está en tomar decisiones responsables que, también aporten valor al participante: trabajar con proveedores locales, elegir actividades que conecten de forma auténtica con la cultura y el entorno del destino o reducir impactos sin comprometer la calidad. Cuando se plantea de esta manera, la sostenibilidad no se percibe como una renuncia, sino como una forma de viajar más consciente y enriquecedora. Lo importante es que sea una práctica real y coherente, integrada de forma natural en el viaje.
Más allá de la satisfacción inmediata o de una encuesta al finalizar el viaje, ¿cómo puede medirse si la experiencia ha transformado la relación de los participantes con la compañía?
El verdadero éxito se percibe en lo que ocurre después del viaje. Si los participantes mantienen las conexiones creadas, muestran un mayor sentimiento de pertenencia o hablan de la experiencia meses más tarde, es una señal de que ha generado un impacto real. Cuando un viaje consigue reforzar el vínculo emocional con la compañía y hacer que las personas se sientan reconocidas y valoradas, deja de ser un simple incentivo para convertirse en una herramienta de compromiso.